
Honda CBX 1000 1981, La joya
Otra moto que nunca pensé que probaría. Y ni
ganas. El chasis enorme y de simple cuna abierto, el motor potente y más
enorme aún, el peso descomunal, y todo ello sobre rueditas de bicicleta
sitúan esta moto en la década donde apareció, en los 70, no en los 80.
De hecho es una moto de los 70, que el
monoamortiguador de esta versión no nos engañe. La CBX 1.000 nació en 1.978
como moto deportiva y epítome de la desmesura. Pero ya en la misma
presentación e intentando conducir deportivamente el probador destrozó
totalmente la primera CBX que rodaba en el planeta. Simplemente tanto peso y
tamaño no eran para tomarse alegrías deportivas.
Recordemos que en los 70 brillaban las motos
italianas, un desastre en calidad de fabricación y fiabilidad, simplemente
porque daban mucha menos potencia que las motos japonesas en ligeramente
mejores chasis y con suspensiones de piedra y eso evitaba el peligro de
intentar llevar una Kawasaki Z, una Honda CB, una Yamaha XS o una Suzuki GS
al límite.
En la primera versión de esta moto se aprecia
el tremendo tamaño del motor: la CBX “naked” de la foto es de la primera
serie, “cazada” en Tenerife, y usada a diario por su propietario. Nos da una
idea de lo realmente grande que es el motor.
En la moto de la prueba no es tan evidente el
tamaño del motor porque el carenado es gigante. Toda la moto es enorme,
realmente. (Menos las rueditas).
Toma de contacto y primeros pasos
Mi colega Joe me “adjudicó” la CBX al salir del
garaje mientras Mariano, el propietario, y él mismo, se repartían
golosamente las llaves de la GTS 1000 y de la FZ 750. La Honda era la moto
que no me apetecía nada coger: mi aversión a las motos de los 70 está
enraizada en mi subconsciente desde que mi Katana casi me mata, y prefiero
evitarlas.
Más aún siendo un modelo raro y cotizado como
éste: una caidita al manejar el mamut simplemente en parado ya es un
problema.
Te sientas “dentro” de la moto, no “en” la
moto. Eso, enorme. Pero no es complicado levantarla de la pata de cabra
porque el peso está más bajo y mejor repartido que en otra desmesura de la
época como era la Kawasaki KZ 1300. Antes de salir me ajustan las suspensión
trasera a tope con una palanquita de ajuste en el puño que regula la
suspensión neumática. Sí, sí, neumática, como las que instalan en Gas Monkey
en sus coches, pero de serie. ¡Flipante!
La moto casi la acababan de adquirir y le hacía
falta una revisión o casi restauración total: se le caía algún reloj del
carenado, la luz de punto muerto se encendía a destiempo y era imposible
encontrar éste en parado, el motor sonaba espantoso de distribución, los
rodamientos de dirección se notaban casi destruídos, la rueda trasera estaba
casi lisa… desde luego no son las condiciones ideales para probar un
monstruo de casi 300 kg. y que además si te caes las piezas son escasas y
caras. ¡Glups!.
Me siento en el elefante y resulta que se mueve
muy bien en parado. Hombre, no es un scooter, pero para lo grande y pesada
se nota que en Honda hicieron un buen trabajo diseñando el reparto de pesos.
Se mueve mucho mejor que una MueBleuWe serie K, p.ej., que es mucho más
moderna, con su peso alto y manillar estrecho de motoFeber. Primera y
saliendo. Suavidad en el puño. Y una vez en marcha, como muchas Honda
grandes, parece que desaparecen (parte de) los kilos. Se puede callejear
mejor que en una Goldwing, p.ej., o que incluso en una PanEuro, porque con
el manillar descomunalmente abierto se tiene mucho brazo de palanca para
mover la moto.
En marcha
La moto es comodísima. Empecé a disfrutar ya en
autovía de su magnífico carenado sin ruidos aerodinámicos, de sus suaves
suspensiones, de su motor dulcísimo y potente que acelera eléctricamente en
cualquier marcha (y eso que al soltar los ruidos de distribución eran
terribles y obviamente estaba descarburado). Entiendo perfectamente por qué
este modelo con monoamortiguador triunfó en los Estados Unidos: dale una
highway y la moto sin esfuerzo aparente y con absoluta comodidad te
trasportará flotando por baches y envuelto en una burbuja creada por su
fabuloso carenado.
Empecé a fantasear con la idea de un viaje por
Europa con esta moto, pasajero y equipaje… ¡Me gustaba la idea!
¿Conducción deportiva? No, gracias
Si ya en su día no era para esos menesteres,
hoy día no creo que a nadie se le ocurra ni intentarlo: entre el peso, las
rueditas, la horquilla delgadita y todo ello con un chasis antiguo, esta
moto no es para eso. Además los frenos son inexistentes. Sí, es verdad, la
moto necesitaba ruedas, puesta a punto de suspensiones, frenos… pero ni aún
así se puede permitir muchas alegrías con esta moto. Además la escasez de
piezas y su precio no invita a ello precisamente. Esta moto es para dejar
boquiabierta a la gente cuando apareces con ella. Y para hacerlo en algún
sitio remoto después de un largo viaje porque la moto y su motor son dulces
y cómodos.
Por cierto, no sé dónde estaba el radio-cassette.
Conclusión
Pilotarla no fue la experiencia temible que me
temía, todo lo contrario. Tengo ganas de probarla de nuevo cuando Mariano
acabe su restauración, porque puede ser una maravilla el llevarla con todo
funcionando correctamente y restaurado o mejorado. Curiosamente esta versión
no es la más valorada, lo es la primera de 1.978. ¿Por qué? Pues ni idea,
porque debe ir bastante peor con los 2 crudos amortiguadores traseros que
con la suspensión neumática que lleva esta versión. Cosas de esas del
mercado incomprensibles.
Para terminar: su cuadro de mandos es perfecto,
visible, grande, con indicadores para todo, doble parcialímetro… sigue
poniendo en evidencia los boniatos digitales de las motos modernas. En
ciertas cosas vamos a peor.
J.C.
Cuando Alf me pasó la CBX para probarla pensé:
" ya verás, el mamut este termina de fracturarme mi ya maltrecha rodilla
izquierda en cuanto intente quitarle la pata de cabra y cojo de por vida..."
Pero para nada, con el asiento bajo y su también bajo centro de gravedad se
levanta muy fácil, genial! :-D
Si hay una moto que te lleve entre
algodoncitos, esta es: el viento ni te inmuta, vibra nada, cambio suave,
mandos suaves, suspensiones suaves pero efectivas. El motor lo vas
escuchando como por ahí, cerca, sin molestar, y como suena tan distinto a
cualquier otro de moto, llegas a dudar si vas en moto. Te imaginas la
palanca de cambios tipo coche en el carenado, a un lado, cerca del depósito
y...como Dios, a dar la vuelta al mundo, al cielo o a dónde te plazca!!
A pesar de la falta de mantenimiento, que se
notaba mucho, es una moto con la que te haces de inmediato y muy cómoda en
todos los aspectos. Para disfrutar de ir en moto en el sentido más amplio de
la palabra, y no necesariamente pisando huevos, porque se lleva tan fácil,
que te permite ir más ligero de lo que se pueda pensar. Una gozada de moto,
sin duda.