SUZUKI BANDIT 1250 S ABS
CABALLO GRANDE, ANDE O NO ANDE by Alberticu
Y
en este caso ¡vaya que si anda, oiga!: el caso es que venía de Barcelona
dirección Girona tranquilamente enlatado en un Ford Fiesta de gasolina. Unos 110
km/h a 3000 rpm. en el cuadro del Ford me recordaban constantemente el carácter
automovilístico del gran motor de la Bandit 1250. En esta moto en sexta casi
circulamos a 100 km/h a ese mismo régimen. Llama la atención, y hasta ahí las
similitudes. En ese mismo punto si se abre gas con decisión en el coche, éste
responde, pero arrastrando una tonelada de peso. La Suzuki es muy fácil que uno
se la ponga de sombrero abriendo gas en cualquier marcha. Cosas del par motor,
demoledor en este caso.
Una Yamaha R1 arroja cifras de
par de 112 a 118 Nm. (dependiendo del Ram-air) a 10.000 rpm. La Suzuki Bandit
1250 ofrece 108 Nm. a… ¡3700 rpm! Una Suzuki GSX 1400 saca 126 Nm. a 5000 rpm,
que no es moco de pavo, pero esas cifras de la Bandit 1250…¡ufff…! ¿A quién le
importa disponer “solo” de 95 CV a 7500 rpm? Si queréis un aperitivo en temas de
par motor, no tiene desperdicio el artículo de la prueba de la Yamaha FZR 1000
Génesis 87-88 de estas mismas páginas. Una frase de ese artículo de Alf reza
así: “El régimen perfecto utilizable de un motor va desde la zona de par máximo
a la zona de potencia máxima”. Aquí la abuela sin EXUP da la friolera de 102 Nm.
a 5400 rpm. Hazme caso, ve al apartado Yamaha, revisa esa prueba y vuelve por
aquí.
Todo este baile de cifras se traduce realmente en un empuje disponible y motor lleno en cualquier marcha engranada a niveles tan abrumadores que me reconozco humildemente muy por debajo de tamaña mecánica.
En este sentido uno tiene la experiencia y los kilómetros recorridos que tiene. Unos cuantos. Más que unos y menos que otros, no es cuestión de abundar en este tema. Sí creo estar en posesión de la mínima experiencia atesorada como para colgar a esta moto la etiqueta “no apta para novatos”. Le va como anillo al dedo. Por contra, parar la inercia de sus buenos 250 kilos requiere de atención y anticipación. No está nada mal como carta de presentación, ¿eh?
PUESTA A PUNTO
Nunca
me cansaré de repetir que los datos de tablas y evoluciones de las motocicletas
huelgan en cualquier prueba que se precie. Si no hay modificaciones dignas de
mención, en este caso no las ha habido hasta la fecha, lo apropiado es recurrir
a Internet.
Creo que vienes a que te explique como va
la moto, no a que te llene la cabeza de cifras y datos.
En ocasiones, fríos y necesarios datos que son la realidad. Pero las motos se mueven en el ámbito del espíritu, las sensaciones y la percepción. Que puede ser diferente a la tuya. Por tanto, “one more time”, os cuento:
Los que me habéis leído en las
pruebas de la Bandit 600 sabéis que acababa los artículos con las cifras de la
gran cilindrada rondando mi cabeza hasta tal punto que reconozco no poder
resistir regresar a las grandes monturas. Tiene sus ventajas e inconvenientes
pero son dos cosas diferentes. En el caso de las Suzuki Bandit no SACS,
refrigeradas por agua, la 650 y la 1250 que nos ocupa, la receta que implementa
Suzuki es la misma pero el aumento de ingredientes ofrece un plato a degustar
completamente diferente. Me explico:
Cuando digo misma receta me refiero a que, al igual que en la cilindrada baja, Suzuki, por un precio moderado, te daba unos motores muy por encima del resto del conjunto. Lo hacía en la 600 SACS y lo hace en las 650 y 1250 de agua. En la 600 que pusimos al día de frenos y suspensiones nos pedían 6000 euros cuando una de su mismo segmento con componentes de calidad no bajaba de 9000. En esta 1250 te venían pidiendo aproximadamente unos 8700 euros cuando una 1000cc “pata negra” rondaba los 14.000.
Pero el resultante no es
que sea diferente en ambas cilindradas, es que no tiene nada que ver. Fijaos que
estéticamente la 650 y la 1250 son muy parecidas. Una persona poco observadora o
ajena al mundo de las motos en marcha difícilmente las diferenciaría.
Los aficionados, cilindrada aparte, ya
vemos basculante masivo, equipo de frenos sobredimensionado, horquilla de más
diámetro de barras y rueda trasera de 180 en la grande. Hasta aquí los parecidos
por mucho que la 650 y 1250 sean de estética calcada.
Si
en la cilindrada pequeña poner al día frenos y suspensiones es una opción que
mejora la montura, en la cilindrada grande pasamos de opción a obligado
cumplimiento. El propulsor de la 1250 compromete muchísimo más la parte de ciclo
que los de 600 o 650 haciendo esta Bandit grande, en malas manos, una moto
peligrosa. Tal cual.
De esta manera toca volver a liarse la manta a la cabeza con frenos y suspensiones. El frontal por el carenado superior añade peso a la moto. Con muelles progresivos y aceite nuevo se deja perfecta.
Ya de serie se regula la precarga.
En la parte trasera se ha
podido trasplantar el amortiguador Ohlins de la 600 con la salvedad de que se
necesitaría un muelle con un poco más de dureza para aguantar el sobrepeso.
Igualmente se ha podido ajustar el SAG dando mucha precarga, (15 vueltas de 20)
entre la distancia de uno y cuatro centímetros de rigor solo piloto. En este
caso concreto se ajusta a cuatro centímetros por ser la opción más turística.
Con pasajero y carga, algo habitual en esta moto, no tendremos suficiente con
apretar esas 5 vueltas de margen que nos quedan, por tanto, será necesario un
muelle más duro.
De frenos bomba radial y latiguillos es lo apropiado, nada más. Lo único es que al instalar unos semimanillares, uno no sabe conducir con manillar alto, las bombas radiales tocan con el carenado superior dificultando la instalación. Nos tenemos que conformar con la frenada de fábrica en aras de mantener los semimanillares que ofrecen una postura de conducción muy sport turismo, de las que por cierto ya no quedan.
Apropiado instalar ambos componentes, latiguillos y bomba. Si solo se monta la bomba, lo probamos, el tacto preciso que ofrece la misma, desaparece a la tercera presión a la maneta. Suponemos que por el margen de dilatación del latiguillo original. Igualmente se puede vivir con el sistema de origen jugando con las pastillas. Al tanto no comprometer el sistema ABS al meter mano en esta parcela.
Os
paso a describir esta unidad del año 2007 con 39.000 kilómetros en su marcador y
prácticamente de serie salvo por unos intermitentes de led montados sobre la
base de los de fábrica de mala manera. Serán sustituidos en breve por los
originales.
En un discreto gris metalizado junto con el comedido sonido del gran escape bazooka, la moto pasa desapercibida. Toca mantenimiento de rigor, aceites, filtros, engrases, etc, más lo mencionado en suspensiones. Se instalan portamaletas laterales, top case, extensor de guardabarros delante y un neumático anterior para complementar un trasero a menos de medio uso.
En el apartado de ruedas se
monta delante un Pirelli Diablo “a secas”, detrás venía con un Pirelli Diablo
Rosso III. Neumáticos, sobre todo el trasero, de corte muy deportivo y carcasa
blanda para la moto que nos ocupa. Con estos elevados pesos van mejor carcasas
más duras y gomas tipo GT según me comenta Alf en una conversación previa. Un
compromiso que creo que puede dar buen resultado sin ser unas gomas caras de
última generación pero bien probadas son las Michelin Pilot Road. Con semejante
capacidad de tracción si esa Rosso III supera los 4000 kilómetros me doy con un
canto en los dientes. Lleva unos 1000 más o menos y sinceramente no tengo queja
para ser una goma poco adecuada. El kit de arrastre se encuentra a medio uso
pero se cambiará en la próxima revisión. Es el peaje de tener tanto par motor
disponible. A poco que te descuides con el acelerador la Bandit siempre se
mantendrá sedienta de carburante, neumáticos y kit de arrastre.
Esa frase típica de:
“pesa mucho en parado pero en marcha los kilos desaparecen” no se puede aplicar
aquí. Es una moto Gorda, con mucho empaque, y muchos kilos. El aspecto si va
equipada con maletas y top case es de gran turismo. Al lado de una GS están a la
par.. Por cierto el ex propietario de esta Bandit se ha pasado a un GS… ahí lo
dejo... Visualmente el escape de tamaño descomunal y el alto motor aumentan esta
sensación visual por mucho que Suzuki declarase menos longitud de motor que en
la 1200 SACS debido a la posición de la caja de cambios.
No es cosa banal, en parado hay maniobras
críticas si no se colocan bien los pies y se tiene claro lo que hacer en las
típicos aparcamientos moviendo la moto hacia detrás.
En marcha se siente igualmente pesada y grandota sobre todo a la hora de frenar. Pero se puede vivir con ello. Os cuento más adelante, vamos a dar un último vistazo antes de arrancar.
La
estética es la que es, no es un diseño italiano precisamente. A mi no me
disgusta al igual que no me disgusta ninguna de las Suzuki Bandit. Es una
discreta sport turismo con líneas que si bien no buscan llamar la atención,
aguantan bien el paso del tiempo. Si vamos de delante hacia atrás el conjunto de
carenado seguido de depósito y colín me parece bien resuelto.
No así la parte alta del motor, esos cilindros parecen más bien bloques de pisos. Para eso el aleteado del SACS es más agradecido visualmente. Me gusta tomar café en una terraza de una de mis rutas y dedicar un rato a mirar la moto, también se disfrutan desde fuera. ¿Soy el único que hace esto? Lo de recrearse la vista, digo.
Las maletas y el topcase no desentonan, bajo mi punto de vista, aunque Alf esté a punto de matar a alguien cada vez que ve esas Givi plasticosas. Mencionar que, gustos de cada cual aparte, son prácticas para el día a día ya que ese modelo en concreto se abre por arriba y son estrechas. Solo soportan 3 kilos por lo que para viajar solo pueden servir si acompañamos un topcase de 47 litros como el instalado. Para desplazamientos a dúo mejor unas laterales más duras que soportan al menos 10 kilos que es lo habitual.
Como curiosidad os diré
que en mis rutas cercanas siempre llevo las laterales ligeras sin topcase.
Guantes, sotocasco, buff y protector de pecho suele ir en una junto a cartera y
documentación.
En la otra el equipamiento de agua
completo y algún spray tipo antivaho, etc. Ahí tenéis las fotos modo gran
turismo y modo normal para juzgar vosotros mismos.
EN MARCHA
Desayuna bien para subirla en el caballete central. Bueno, tampoco es tan exagerado, pero habiendo más hierro que aluminio pues… Embrague apretado y pulsación al botón de arranque. El 1250 cobra vida y ajusta un ralentí según temperatura muy rápido. Cosas de pasar de la carburación a la inyección. Y con un sonido muy de coche, no lo vamos a negar.
Una vez encima todo está a mano como en cualquier Bandit. Poco pero bien colocado. Los espejos dan una zona de visión excelente. Llama la atención este aspecto al montar por primera vez. El cuadro es de doble esfera mixto. Cuenta revoluciones de aguja y display digital que integra reserva de combustible, cuentakilómetros total, parcial, reloj horario y algún testigo luminoso. Sencillo y ramplón a más no poder pero de fácil lectura en marcha.
Pues venga, embrague de nuevo, un poco duro de accionamiento pero acostumbrado a los secos de Ducati, nada preocupante. Clonk al selector de cambio, primera y salimos de la ciudad para buscar la carretera de curvas. Me ahorro explicar como va semejante “truck” en la ciudad. A ver, te lleva, vale, pero no es lo suyo.
Una
vez en carretera de curvas hay que diferenciar entre llevar el manillar de
fábrica y los semimanillares que yo he montado. Hay que mencionar que de
estricta serie la postura es muy cómoda y racional con el extra del asiento
regulable en altura. Bien conseguido por tanto el triángulo asiento, estriberas,
manillar. Con el manillar alto los cambios de dirección, sorprende por lo fácil
que se hacen sin hacer mucha palanca y contramanillar. Al contrario de lo que he
leído en algunos foros, curiosamente. Tengo la sensación de que incluso la 600
es más recia en este sentido.
Con el semimanillar la cosa cambia bastante y no tiene nada que ver con lo anterior. En esta tesitura disfruto más las sensaciones de curva a la par que agacho un poco el torso para proteger mi zona lumbar. Pero la moto aquí se transforma tan radicalmente que hay que empezar a hacer fuerza en la dirección para llevarla por dónde quieres. Con todo y con eso me compensa el cambio, cuestión de gustos, claro.
En lo que se coincide, tanto con semis como con manillar alto, es a la hora de frenar. Y es dónde salen a relucir los kilos de más. Aquí las inercias juegan en tu contra y es mejor anticiparse o tomarse las cosas con calma.
(Editamos artículo a día
9/4/2020 para cambiar la fotografía de los semimanillares en los que se puede
apreciar la instalación de los contrapesos correspondientes. En este tipo de
semimanillares macizos, al contrario que los huecos, se necesita pasar por el
torno para hacer una rosca e instalar los contrapesos de serie. Es muy
importante instalar los contrapesos para evitar vibraciones de alta frecuencia
en la parte alta del tren delantero.
Tanto en manillar original como en semimanillar no hay discusión en este sentido a no ser que quieras cambiarte los empastes...)
No es una deportiva pero puede ir muy deprisa, demasiado, diría yo. Sobre todo con el semimanillar que hace que te puedas medio esconder detrás de la cúpula y te ofrece un postura más racing. El cambio en marcha es suave y preciso. La distancia al suelo es generosa, recordad que se han hecho suspensiones. Dispongo de un artilugio para retrasar y elevar las estriberas que he decidido no montar. Se puede tumbar muchísimo hasta límites que… en fin, mejor no tentar a la suerte, pero te puedes acabar los laterales de los neumáticos. No puedo decir lo mismo de motos, en teoría más deportivas sobre el papel, que he tenido.
Aquí las suspensiones claramente se lucen. De delante va muy blanda y montando muelles progresivos Wilbers con aceite sae 7,5 es otra historia. Detrás, como digo al principio de la prueba, se instala el Ohlins de la 600 pero debo decir que aquí el amortiguador de serie cumple. Una vez más las suspensiones son el extra a tener en cuenta, lo tengo más que claro. Juntas de asfalto que desaparecen, suavidad, entereza en tramos rápidos, “tenue de route” que dicen los franceses.
Como
me gusta apuntar, que cada uno se gaste la pasta dónde quiera. En este caso, sÍ
recomiendo el cambio de escape del que normalmente soy reacio, si nos incomoda
la gran chimenea que lleva. Hay unos Mivv bastante bien de precio de sonido
contenido con Db killer instalado. Pero más por tema estético y para dejar
espacio a la maleta derecha que por cuestiones de potencia.
A todo esto el propulsor
acompaña. Siempre lleno en cualquier régimen, te facilita mucho las cosas al
hacer tramos revirados en prácticamente un par de marchas. En curvas de montaña
se desenvuelve bien, pero si viene carretera más abierta, agradece curvones
rápidos y tramos en marchas largas. Pide que enrosques el acelerador con cierto
tiento. Es un acelerador, no un interruptor, por tanto para manos, no para pies.
Puedes abrir con decisión desde poco más de 2000 vueltas que la aceleración será
importante pero, para mi gusto, insistir más allá de las 6000 rpm es tontería.
Muere según gráficas sobre casi 7500 rpm y estira hasta las 9500. En uso real
tranquilo pero ágil, yo raramente paso de esas 6000 rpm e incluso bastante
menos. Así pues no me dejo ver por la azotea del cuenta revoluciones.
Repito, para mi gusto. Si tú solo vives allí arriba nos puedes arrojar algo de luz en los comentarios de este artículo y nos lo cuentas. Con un par de tilas previas...
Todo esto cuando circulo solo. Cuando voy con mi “kit de limitación casero” montado en el asiento trasero, ( mi hija de 7 añitos), pues mucho más tranquilo todavía. Hablando de pasajero, éste, se encontrará bastante cómodo. Por las bondades del par motor, a la hora de abrir gas se tiene la sensación de que la moto corre y acelera igual solo piloto que con pasajero y carga. Acepta buenos tramos de autopista a velocidades por encima, y muy por encima de lo legal pero dejar la rueda plana… no lo veo, otra vez cuestión de gustos.
En modo turismo hay que cambiar la cúpula original por algo más alto de la industria auxiliar, eso sí. En mi caso viene instalada una con un alerón que hace su función pero no me convence mucho. El anterior propietario había instalado en un lateral un antiguo cargador de mechero. En ese mismo hueco se monta un cargador doble USB algo más moderno con un interruptor.
Aprovechando
que están libres las torretas es fácil instalar un soporte de teléfono móvil que
queda más vertical para poder usar el navegador y mapas. Las pocas ocasiones que
he usado el navegador del móvil en bolsas sobredepósito apenas puedo mirar la
pantalla ni en parado por el exceso de luz y tener que bajar mucho la cabeza.
Llevamos ya un rato de ruta con la tontería ¿no?. Creo que hay que parar a darla de comer, de beber exactamente. Con 19 litros de depósito, reserva incluida, suelo repostar cuando se enciende el último segmento del indicador de nivel quedando en el tanque algo más de 5 litros. Cuando el nivel y el mismo segmento parpadean debe quedar como un litro más o menos.
La cosa, sinceramente, no la
tengo muy controlada no os voy a engañar. Uno llega a un punto con la moto en el
que si no hay gasolina, se para y se pone. Si las ruedas se gastan, se va al
taller y se cambia
n,
ya me entendéis. Pero sobre unos 265 kilómetros por depósito se pueden hacer
incluso algo más.
Y hablando de ruedas poco que no haya dicho al principio. Con ese par motor tan presente y disponible es raro que la duración de las gomas sea elevada. No se puede tener todo en una moto curiosamente muy, pero que muy apreciada en el resto de Europa por su relación precio-calidad-prestaciones. Aquí en “Españistan” es otro cantar…
No quiero olvidarme de
mencionar el extra de seguridad que representa tener ABS. Pero a los ritmos que
me muevo yo creo que será difícil hacerlo saltar. Más fácil que entre en
funcionamiento por clavar el trasero, que dicho sea de paso es de accionamiento
duro pero, como es uno de sus cometidos, ayuda a meter la moto en curva.
Pues ahí está ese ABS. Una frenada de
emergencia en ciudad por ejemplo ya estará bien invertido. Y más en mi caso que
voy con una menor detrás.
En fin, Serafín, que más corre un galgo que un mastín. Y corre como esta Bandit 1250 S ABS, un PEPINO con mayúsculas a precio de derribo por esos mercados de segunda mano de Dios. Los caminos del Señor son infinitos dicen los religiosos ¿no?
Si ese camino te lleva a una Bandit grande no quedarás defraudado. “This is the way”. Doy fe.