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Suzuki GSX 1100F 1988-1992

Esta moto supuso un fiasco de ventas en España para Suzuki, fue muy vapuleada en Europa por la prensa especializada y poco valorada en el resto del mundo, pero lo cierto es que Suzuki continuó vendiéndola hasta 1998.

Algo no cuadra mucho. Otras motos nada vendidas (GTS Omega, por ejemplo) desaparecieron rápido de catálogo..

Suzuki intentó emular el éxito de Yamaha con sus FJ1100 y 1200 con una moto que parecía una copia: un gran motor con par enorme, carenado grande con cúpula de altura variable, aparentemente cómoda, y hasta con maletas integradas de serie por poco más dinero. Pero la copia era bastante peor que la original, básicamente por unas suspensiones malísimas, un motor constreñido en su potencia que se sentía vibrar en el manillar y una postura con peor ergonomía que la FJ.

La verdad es que sólo pasó a la historia por montar una cúpula regulable en altura eléctricamente, de suave y cómodo acceso en el puño, pero de nula efectividad por ser muy estrecha.

Entonces, lista la prueba, fatal, es un trasto... ¿por qué la analizamos aquí?

Porque 25 años después ya se tiene el conocimiento suficiente para solucionar los puntos flacos de esta moto, y debido a su mala prensa en su día, están a un precio todavía baratísimo. Es el momento de hacerse con una MOTAZA de estas por poquísimo dinero.

Toma de contacto La moto es GRANDE y su estética depende del color: en azul parece una ballena y en rojo un tomate gordo de esos apepinados. Decoraciones posteriores, que además, ya veremos, son las que hay que comprar, son mucho más bonitas. La versión gris/blanca, particularmente, me parece muy bonita.

Cuadro completísimo que tiene toda la información necesaria, con reloj horario e indicador de combustibles bien visibles, como debe tener una buena turística. Te sientas en ella y todo es amplio y cómodo. Las estriberas están quizá un poco demasiado retrasadas, pero sólo los más altos las notarán incómodas.

La cúpula se gradúa con un botoncillo que la sube o baja, sobre unas pistas de teflón que lo hacen sin ruido. Pero es muy estrecha, y no se nota diferencia apreciable entre el máximo y el mínimo, la verdad. Se ve en la foto de la moto desnuda.

Y, de origen, lleva un par de maletas Krauser muy bien integradas en la moto para hacer turismo. Un detalle muy importante.

En marcha Los kilos no desaparecen al arrancar y circular despacio: es una moto grande que impone. Y laaarga. Al aumentar el ritmo se notan unas incómodas vibraciones en los semimanillares justo en su rango de utilización. Esto es debido a que el motor SACS de su interior está constreñido por una carburación seca que lo torna agrio. Retocando la carburación la moto no sólo consigue 10 CV más, sino que además es más suave y deja de vibrar.

Y ¡qué motor!. Es el mismo motor salvaje de las GSXR 1100 89-90, con los mismos carburadores de 36 que le dan un par brutal, una aceleración instantánea y una potencia desorbitada en todo uso. Su tacto pone en evidencia a modernos misiles que sólo aceleran pasadas las 6.000 rpm. ¡Este motor acelera desde 0, con potencia inaudita, constante y salvaje!. Puedes ir todo el día en 5ª marcha sin cambiar y disfrutando de la aceleración de un dragster. ¡Impresionante!

Y muchísimo más bien carburada, como decimos, simplemente ajustando los tornillos de mezcla, o, mejor, a ser posible con un KN y un Dynojet, para ganar suavidad y aún más potencia que la convierten en automática.

Parte ciclo HORROROSA, es el gran problema de ésta moto. Sólo sirve para ir derecho y acelerar con ese tremendo motor. Como tener un dragster para hacer turismo, igual.

Suzuki lo solucionó en Europa a partir 1992 con un amortiguador trasero mejorado. La primera versión no tiene un travesaño en el chasis, añadido en las siguientes versiones en un intento por evitar los fallos de estabilidad de la moto; a evitar esa primera serie, las azules o rojas. Y las suspensiones eran tan malas que Suzuki las cambió gratis a casi todas las motos. Importante revisar este aspecto al comprar una de estas primeras.

Otras decoraciones indican años posteriores, la blanca y gris o la gris oscura,  y son las motos que se deben comprar de buscar una. Tanto los muelles como el amortiguador son muchísimo mejores y Suzuki, además con el refuerzo del chasis, solucionó los problemas de estabilidad.

Los frenos, aunque antiguos, con simple pistón, no son malos.

El problema que tendremos hoy en día vendrá por medidas de neumáticos, ya que no hay radiales para medidas originales al haber desaparecido los Avon Spirit.

Los Bridgestone BT46 son buenos, pero el trasero flexará su pared por peso y motor hasta en recta a alta velocidad, igual que vimos en las FJs. 

No hay mucha información de cambios de llantas para poder montar neumáticos modernos. Delante, me dejaría de intentar montar horquillas invertidas (ITV) y mediría a ver si entra un tren delantero de FJ1200 89-90, el que veo más apropiado por peso y frenos modernos.

El tren trasero es cuestión de medir para meter una de Suzuki, que suele hacer los modelos compatibles, pero será necesario montar un amortiguador YSS regulable en altura para compensar que bajará la parte de atrás con la llanta de menor diámetro.

CONCLUSIONES Por poco dinero conseguiremos una moto estable, capaz de todo y cuyo corazón es un motor indestructible de potencia exorbitante, con reglaje de válvulas sencillo de tornillo y tuerca, y que exige pocos cuidados. 

Eso sí, sacar el carenado para llegar al interior son montones de tornillitos y un poco rollo, pero la moto no tiene mucha complicación, aparte de ésto.

De cara a tener una buena moto turística sí me compraría esta Suzuki: cómoda, irrompible, barata de mantener... justo lo que deseas de un caballo de batalla para hacer con toda confianza kilómetros y kilómetros sin preocupaciones. Amplias maletas, pasajero comodísimo y motor para ir todo el día en 5ª marcha sin cambiar, a puntita de gas o deprisa de verdad -una vez que la amortigüemos adecuadamente, claro.

Realmente para gente como yo, que le gusta hacer miles de kilómetros en vacaciones, el problema son los neumáticos: si sufres un pinchazo o si en el fin del mundo ves que están gastados, no los encontrarás y te quedarás tirado esperándolos, y eso con suerte y si los hay.

Visto lo barato del precio de la moto para su futuro comprador recomendaría estudiar el cambio de las llantas por unas de medidas estándar. Puede parecer laborioso, pero Suzuki fabrica todos sus componentes intercambiables de unas series a otras, con lo cual puede ser bastante fácil montar unas llantas de GSXR 1100 SACS. El problema será encontrarlas, que escasean. Además de en elección de neumáticos, seguro que la moto gana en estabilidad y manejabilidad con neumáticos de última generación, si se hace bien, claro, porque ese motor los merece.