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Yamaha XJ 900 Diversion 1994-2004

Siempre he sentido debilidad por la Yamaha XJ 900 Diversion. Me gusta hacer cientos de kms. encima de la moto día tras día en vacaciones a sitios remotos por carreteras perdidas simplemente por el placer de rodar en moto, con lo cual valoro por encima de todo la fiabilidad. Y, como nos dice uno de los postulados de la Matemática del Caos, cuanto más complejo es un sistema más fácil es que caiga en el caos o la destrucción del sistema.

Traducido a idioma motero: cuando en una moto refrigerada por agua se va la junta de la culata por un calentón, te quedas tirado. En una moto refrigerada por aire te manchas un poco la bota.

No hablemos de tener hoy día sensores hediondos e innecesarios para todo...

Y ésto es la Diversion 900: la fiabilidad a través de la simplicidad. Motor poco apretado refrigerado por aire, suspensiones sencillas pero sin renunciar a las bieletas traseras, a un chasis bastante aparente y a un basculante robusto y poco más. ¡Ah!, Cardán. Toda una maravilla si se va uno de viaje para no andar con el tostón del engrase de la cadena. Pero fatal para el que va un poco alegre, la verdad.

Todo lo anterior siempre ha hecho que desde su aparición me haya gustado bastante.

Pero hay otra cualidad básica que también exijo a mis motos: que vayan bien, que tengan prestaciones suficientes, que frenen decentemente y que se sujeten. Sin excusas. Nunca me ha valido eso de “voy despacio” para justificar frenos inoperantes, estabilidad de carrito de hipermercado o suspensiones pétreas, baratas, ineficaces o todo lo anterior junto.

¿Hace honor esta moto al nombre que nos suena en español, “diversión”(con acento)?, ¿o se atiene más a la palabra inglesa, que significa “distracción, engaño”?

Vayamos a probar la moto.

Toma de contacto

Desde fuera la moto parece pequeña y esbelta, pero te montas en ella y al estar el centro de gravedad alto estás sentado bastante arriba, lo que hace que se sienta pesada. El cuadro es muy completo y copia, de peor calidad, del de las Yamaha FJ 1200. Tanto que sus relojes son intercambiables, por cierto.

Tiene de todo: reloj, nivel de combustible, chivatos para todo incluída reserva… hasta en la primera versión cancelación automática de intermitentes por distancia recorrida o tiempo, que evita que te quedes con uno de ellos puesto. Excelente cuadro y de muy clara lectura, muy “automóvil” y perfecto para turismo. Y aquí un palo a los ilegibles cuadros digitales que abundan tanto actualmente, en los que tienes que elegir qué quieres ver con botoncitos para los que debes apartar la vista de la carretera.

El asiento es bastante cómodo y el carenado parece que tapa una enormidad. El único pero es que la moto parece fabricada muy de ahorro, con acabados poco vistosos o bonitos. Todo muy funcional, aunque sin comerse la cabeza para hacer más atractiva la moto. Realmente parece una Yamaha FJ 1200 terminada barata.

Esta moto es una herramienta. Una herramienta de todo uso, de viajes con pasajero y equipaje, de disfrute tranquilo de los paisajes y de montar en moto sin preocupaciones y perderse por ahí. Y también, quien está acostumbrado al cardan, anda muy bien con ella.

Aventuras y viajes

Para ilustrar este reportaje he cogido fotografías de dos diferentes XJ 900 probadas extensamente: la de mi amigo JC, que veremos su juicio más abajo, y la de Big Toni. En las fotos con varias FJs se ve el grupo habitual de "monstruitos" de Madrid con los que salía Toni y su Diversion. Él debe pesar 100 kgs largos y mide más de 2 metros, de ahí el apodo. Su grupo, Kristoff, BHS Interceptor, Félix MBW1200...tipos que andaban lo que no está escrito. Y Toni iba con ellos en la Diversion. Y no se quedaba atrás.

Nos pegamos una semana de rodar por toda la Península, en todo tiempo y clima, Toni con sus maletas enormes cargadas en la moto... y ¡Dios!, ¡cómo iba en la Diversion!. Estaba claramente acostumbrado al cardan, iba muy fino y rapidísimo, como todos los demás que he mencionado, a un ritmo y una manera de montar en moto que los americanos llaman "the pace", que parece que no se corre, no frena uno casi nada y no va descolgándose. Pero que muy pocos son capaces de seguir, y más hora tras hora y cientos de kilómetros. ¡Me encanta!

En marcha

Callejeando con la moto se sigue notando bastante ligera y al ir altos y erguidos se domina bastante bien el tráfico. El ancho manillar da muy buena palanca y las blandas suspensiones absorben los boquetes habituales de nuestras vías urbanas. Muy “trail” todo, la verdad. No “maxi trail” porque no es una vaca parda como muchas de ellas, equipadas para el desierto cuando se usan para ir a la oficina, (algo incomprensible), lo que es toda una ventaja para la Diversion por manejo, ligereza y tamaño, útil para meterse entre coches.

Saliendo a carretera la moto es muy muy cómoda… yendo despacito y en los límites legales. Es todo muy suave; parece mentira que el motor sea refrigerado por aire. No tiene la patada brutal de su hermana mayor y antecesora, la FJ 1200, ni siquiera la de la anterior XJ 900 F, pero responde bastante bien al puño sin cambiar demasiado para una conducción relajada.

Y aquí encontramos su primer problema: su cúpula no cubre a partir de 140 km/h y el rebufo y el huracán son considerables. El presupuesto de construcción y diseño parece que no dio para alquilar muchas horas el túnel del viento, no.

¿Diversión?

Y llegamos a la carretera de curvas y es cuando vamos a diducidar cuál es el sentido que hemos de escoger para la palabra que nombra esta moto. ¿Es divertida?. Sí, ya sabemos que no es una moto deportiva ni lo pretende. Pero hay muchas motos que su equilibrio prestaciones/suspensiones/chasis/frenos las hace realmente divertidas, independientemente de si son deportivas o no.

Para empezar, la sensación es de ir en una trail, como hemos hablado antes. Las suspensiones son blandísimas, sobre todo la delantera, y frena bastante mal. Eso, todo muy trail. Vas como flotando y no da ninguna sensación de seguridad cuando vamos un poquito, y sólo un poquito, ligeros.

Excepto Big Toni, que va a reacción y la moto ni se mueve. Pero lo suyo no es normal.

No falta motor, es que simplemente intentar utilizar lo que hay es terrorífico: la moto se mueve, se sacude, no frena y te metes en serios problemas a poco que avives el ritmo. Si intentas ir deprisa los meneos y bamboleos son constantes y cuando te arrepientes de ir a esa velocidad mejor que no frenes porque la horquilla se hundirá sin que los frenos tengan mucho efecto, aparte de cansarte la mano, y no reduzcas alto de vueltas porque la reacción del cardán siempre está ahí y te puede tirar.

Y menos mal que tampoco el motor anda mucho, porque si no, sería peor todavía. Desde luego no esperes adelantar en 5ª un par de camiones porque no hay potencia para ello.

Mejor mirar el paisaje tranquilito y muy suave en la conducción y olvidarse de todo lo que no sea dar paseítos.

Lo de diversión, nada de nada. Para turismo muy tranquilo va bastante bien, muy suavecita, robusta, fiable y económica, y además con un cardán que no hay que estar engrasando. Pero eso, para turismo muy tranquilo. ¿De viaje con la parienta en algo económico, que no da problemas y que no te la van a robar?. Perfecta.

Es una herramienta de trabajo para usar todos los días, hacer algún viaje tranquilo y no gastarse dinero en mantenimiento. Pero eso, al “trabajo” no se le llama “ocio”, ni “diversión”. Y aunque te lo pases más o menos bien si te gusta tu trabajo, no se llama “hobbie” ni “fiesta”. Los ingleses llaman a esta moto “dull”. Me imagino que si en vez de ser la Yamaha Diversion 900 se hubiera llamado la Yamaha Aburrida 900 se hubiera vendido menos.

Sólo me la compraría para lo que la usaba JC: herramienta de trabajo de mensajero de distancia media. Todo lo demás, que incluye divertirse en una moto de vez en cuando enroscandole la oreja, es meterse en problemas que te pueden llevar al hospital. En solitario no va mal pero ponle al lado simplemente una Fazer 600 del 2000 o una Bandit 600 y te puedes meter en problemas como se te ocurra seguir al piloto de estas motos.

Parece que la pongo fatal en esta prueba. Pues no, varias veces he estado a punto de comprarme una para cuando viaje a la Península para ir de viaje con ella y no perder casi una semana en el ferry desde Canarias. Aunque al final opté por la diversión, esta vez de verdad, y aunque mucho más incómoda me compré una FZ 750, otra FJ1100, una FJ1200... o voy con las mías.

Si te vas a comprar una, las anteriores a 1.995 andan bastante más. Se pueden conseguir muy baratas y da lo mismo que tengan 100.000 kms. Una revisión total no se va a las nubes al no estar refrigerada por agua, su cardan no es MueBleuWe y no se rompe y un reglaje de válvulas es sencillo, cosa de media mañana, con la herramienta barata que evita sacar árboles de levas.

Y a pesar de su económica terminación que parece poco duradera, sólo hay que coger una FZR 1000 Exup del 95 y compararla con una Diversion del mismo año, ambas con trato similar. Curiosamente, la "biodegradada" será la Exup. Mucho más resistente la Diversion a pesar de las apariencias.

Después de todo el rollo anterior como que me apetece comprar una moto sencilla, sin problemas, y que me valga para todo. Y referida a su segmento de mercado: te dará lo mismo (casi) que una PanEuro, una Trophy 900, una Varadero, una Suzuki V-Strom u otra trail gordota, con la ventaja de una mayor fiabilidad.

Y te podrás gastar el dinero ahorrado en viajar, gasolina y ruedas, que es lo que mola.

JC

Durante tres años consecutivos tuve dos modelos de Diversion 900 utilizándolos a diario en la Comunidad de Madrid y para salir con ellas los fines de semana. Una negra del 95 fue la primera que tuve. Buscaba una moto suficientemente potente para carretera, con buena protección aerodinámica, motor robusto y de bajo mantenimiento, así que me decidí por la Diversión porque además me gustaba su diseño. 

No me equivoqué con ella. La postura de conducción es buena, vas erguido casi como en una trail, el carenado protege bien, al menos para alguien que mide 1,77m como es mi caso, empuja lo suficiente con buenos consumos si no la llevas siempre revolucionada (alrededor de 6,5L).

La horquilla es blanda, amortiguador normalito, frenos que no destacan pero cumplen, cardan muy suave. Es una moto gorda, pesada, suave en su comportamiento, hecha para una conducción tranquila y sin exigencias que te puede llevar muy lejos sin dar problemas y haciéndote disfrutar del propio viaje en moto por su comodidad y fiabilidad, siempre acompañado por un sonido de motor muy bonito.

Le puedes meter maletas, baúl, paquete y lo aguanta sin problemas. Como tampoco tiene problemas para rodar bajo condiciones climáticas complicadas. Pero como dice Alf, cuando la exprimes buscando una conducción "deportiva" se retuerce entera peligrosamente, y es que no es una moto para eso.

La segunda que tuve, del año 98, era ligeramente más alta de asiento, manillar más ancho (cosa que agradecí), pulsador para intermitentes de emergencia y un motor más progresivo hasta la línea roja (la anterior tenía una patada de potencia a las 6.000 rpm.), y la horquilla regulable en muelle.

Compré una cúpula más alta buscando más protección en la cabeza pero resultó en unas turbulencias muy molestas, así que la quité. También cambié el filtro de aire por un K&N y...muchísimo mejor: ¡más potencia y respuesta más rápida al puño!. Nuestro amigo Big Tony la tiene con muelles de horquilla más duros y progresivos, filtro de aire K&N, cúpula alta, y sin ninguna modificación más es capaz de seguir a cualquier RR en carreteras reviradas demostrando que la calidad y capacidad (y las pelotas de Big Tony con esta moto) del piloto siempre están por encima de las prestaciones de cualquier moto.

Tendría una Diversion 900 (una del 95-96) a pesar de todos sus defectos porque me encanta; eso sí, le haría los cambios que tiene Big Tony en la suya, mejoraría los frenos con las pinzas monobloque y bomba, que entran directas, le pondría el manillar ancho de los últimos modelos, cambiaría el amortiguador, y si se pudiera la llanta trasera también. Quizás algún día.