

Yamaha FZR 1000
Exup 89-95 ¿Deportiva?

Imagino al dueño de una Yamaha Génesis 1000 87-88: compra su revista favorita de
motos y lee que su maravillosa moto, que arrasa en los circuitos, que es
estable, ágil, rápida, eficaz en conducción deportiva, nadie la hace sombra, y a
la que en carretera abierta no le saca ni de broma el 80% de su motor, se ha
convertido en un zarrío inútil, que no tenía bajos, que no frenaba, que era
incómoda y con suspensiones de piedra ...porque ha salido una Yamaha
maravillExup que es mejor en todo: motor más progresivo y potente, mejores
frenos, chasis nosequé...
O
imaginemos al que se compró su soñada Génesis de segunda mano cuando salió ésa
que todos quieren tener, no la que el compró, y gracias a ésto, a buen precio.
Pero él quería una Exup, que las revistas ponen a millas por encima de la
carreta que era el modelo anterior.
O a
mi mismo, con una FJ1100 ya "desfasada" como moto deportiva y que, de repente,
se ve en la oportunidad de rodar en ese bicho casi espacial según los opinadores
de las revistas (revistuchas) nacionales...
En
mi caso, cuando en las 7 revueltas tanto la Exup como la CBR 1000 se perdían a
lo lejos, como en 2 curvas de San Agustín de Guadalix - Colmenar desaparecían
(de los espejos, a lo lejos pero detrás) o cómo les pasabas literalmente por
encima con una CBR 600 1.990, lo primero que te venía en mente es que sus dueños
tendrían dinero, pero eran unos "mermaos" incapaces de sacar el jugo a su
maravilla.
Como uno venía ya releído de revistas inglesas, en mi caso ya conocía de que
Exupmaravilla, nada.
Pero cuando los pobres propietarios de la Génesis, que no la habían podido
probar, vendían su moto y compraban la Exup, imagino sus caras: su princesa
Leyla, bajita, ligera, manejable y sexy, se había convertido en Jubba el hut.
Tal cual.
De
deportiva nada: jamás ganó absolutamente nada, nadie la quería para correr y
sólo un as como Jeffreys ganó en la Isla de Mann en 1.989, pero porque era él.
Un zepo deportivo ya para la época. Tal cual.
La
Génesis seguía dando guerra en circuito mientras la Exup corría en rectas por
autopistas, porque poco más.
LA PRUEBA
¡Por
fin estoy sentado de nuevo en una Exup!. No lo digo porque tuviera muchas ganas,
que ninguna, la verdad, sino porque nos falta esta prueba en el blog, una moto
que se vendió masivamente y era casi un icono de la época (a diferencia del
resto del mundo donde lo era la Suzuki GSXR1100, siempre con el pié cambiado por
estos lares).
Si para
una GSXR SACS de 750 debes tener la complexión física de un simio, para esta
Exup no lo tengo muy claro. ¿Algún tipo de extraterrestre de un planeta lejano y
exótico?: culo caído y abajo, con asiento duro que te clava en el interior de
los muslos a los 20 kms., brazos largos abrazando un enorme y largo depósito con
manillares allá a lo lejos y abajo que te obligan a estirarte al mismo tiempo
que estás encorvado, y piernas relativamente estiradas y adelantadas, en nula
sintonía con el esfuerzo de estar tirado para adelante en la moto, forzando la
cadera que no sabes cómo ponerla porque deberías tener una articulación extra en
su interior.
Los años
tampoco han hecho nada por mejorar la horrible sensación de montarse en una Exup,
está claro. Con la edad está uno chuchumeco, como dicen en Venezuela, y menos
ágil y flexible. Con lo que meterte en este trasto es un suplicio. Para
maniobrar en parado casi tienes que subirte en el depósito para continuar con
las 2 manos en el manillar, porque no llegas al lado más lejano. Y encima gira
poco. Casi mejor bajarse y moverla de pié.
Espejos
de Mickey Mouse nulos, como siempre, que no se ve nada. Encima, al salir, como
no ves, para girar la cabeza o la dislocas de la columna vertebral y la giras
hacia atrás, como haría el extraterrestre para el que han diseñado la ergonomía,
o sueltas el manillar, miras, lo vuelves a coger, embrague, primera... has
tardado tanto que mejor que no viniera un coche en 10 kilómetros, nada de querer
salir apuradillo.
La moto
da tirones por debajo de alrededor de 2.500 rpm en primera y segunda. Además de
ser un mal típico Yamaha (aunque se arregla mayormente con una cuidadosa puesta
a punto de la mezcla en la carburación), es que también esta moto
no está en su mejor momento.
El
cuadro, espartano, con lo básico y lleno de numeritos. Por una vez echo de menos
la pantallita digital como odómetro, porque además está tan lejos allá en el
horizonte al final del laaaaargo depósito, que no se ve.
El
dueño es el típico manías de la originalidad, pero un tipo de manías bastante
abundante en nuestra geografía, por desgracia: que la pintura sea la original,
el escape, sus detalles...¡ah!, ¿válvulas?...¿?...¿engrase de bieletas, puesta a
punto de horquilla...?... ¿para qué?, ¿neumáticos?...”ésos de 1.998 están guay
porque la uso poco y duran”.
O sea,
que se vea original, imprescindible, pero que al menos, tenga las cualidades de
funcionamiento originales... ¡ah!, ¡eso da igual!.
Y lo de
siempre, palo que te crió desde estas líneas: “que sea original”... ¿le montas
pastillas con asbestos prohibidas por cancerígenas?, ¿llevas neumáticos de 1984?
(en este caso casi)... si hay cosas que podemos aprovechar del siglo XXI,
excelentes neumáticos, mejores frenos y suspensiones, por SEGURIDAD hay que
hacerlo. Que a mi me da igual, los que se la van a pegar de manera “original”
son los dueños, pero a uno le gusta hacer su contribución desde esta humilde
plataforma a que los motoristas vayamos seguros.
Por
favor, menos “pinturitas” y más mecánica.... ¡Gracias!
Haber
probado bastante la Exup en su momento me lleva a apreciar las cualidades
ocultas del zarrío “original” en el que estoy encajado. Creo que un Tmax bien
llevado me pasa por encima a mi y a este trasto. Me abstraigo de estos
pensamientos negativos y busco sus bondades ocultas...
Pero es
que la postura es tan horrible que condiciona la conducción porque no puedes
moverte, allá lejos sientes que llevas 2 metros de moto delante y por detrás, el
remolque, y a poco que seas alrededor de 1,80 estás encajonado en un potro de
tortura sin posibilidad de moverte demasiado por la necesidad obvia de no soltar
el manillar, que lo notas allí en el límite de estiramiento de tus codos.
La
Génesis es parecida de postura, pero menos extrema: es más corta entre ejes, los
semimanillares no están tan lejos y no tienes la sensación de tener un tanque de
300 kilos entre las manos.
Vamos
de culo... pero no, el problema no es el culo, es que las manos se me han
dormido, de estar lejos y de mis túneles carpianos, que por
aquí por curvas me fastidian durante una media hora, especialmente el freno.
Luego se arreglan y se me pasa, pero en esta moto tengo que parar a mover las
manos y que se me despierten, porque no se pasa. Mejor porque descanso de la
postura...
Café y a
ver si me reseteo. El dueño me comenta que si me pasa algo, que voy como un
caracolExup. Debería haberle dicho que su moto es una cagada, pero como no hay
confianza, uno se corta. Pero va a dar igual, porque tal como va este artículo,
no me querrá hablar más después de leerlo.
Decido
tomar un recorrido más abierto. Esta moto nunca ha sido muy amiga de trazados
revirados, así que voy a darle su oportunidad a su chasis y su motor. Porque la
rigidez de este chasis y la potencia, bajos y suavidad de su planta motriz,
ambas cosas lo mejor con mucho de la moto, merecen explayarse adecuadamente.
Esta
moto es más corta entre ejes que una FZ750, pero más incómoda de largo. Además,
su abierto ángulo de pipa, más abierto que la 1000 Génesis anterior (mira el
catálogo, levantada de delante como una chooper), hace que, aunque es igual de
incómoda en un primer momento, se sienta muchísimo más pesada, menos ágil y
menos precisa al encarar una curva, encima con suspensiones más blanduchas de
serie, haciéndola peor moto para una conducción deportiva que la Génesis, yendo
peor en todo en lo que afecta a conducción deportiva y a la que no lo es.
Excepto correr en recta, que corre más.
Sólo el motor es más potente,
porque, como está en su prueba, sólo un preparado motor de una FZR 1000 Génesis
está a la altura (o es mejor) que una Exup, pero de serie no tiene los bajos
monstruosos de esta Exup...
O los que debería tener, porque el
problema típico de estas motos es el bloqueo del Exup, simplemente por no
engrasar como se debe la válvula del escape, sus cables y su mecanismo. Así que
si está abierta no tendrá bajos y si está cerrada, pocos bajos y no anda arriba.
En este caso, aunque la moto empujaba bien, arriba tenía pocas ganas de
acelerarla por mi seguridad, así que no sé. Pero no me impresionó para nada el
motor, no.
La moto tiene más peso detrás que
delante y, con su ángulo de dirección de ferry, mayor que el de la FZR 1000
anterior, y combinado con su postura espantosa (otra vez), sirve para curvas si
acompañas a una Harley. Y depende, porque el manillar alto de la Harley puede
hacer que te pula en carretera cerrada donde no hay sitio para meter este
petrolero.
Es fácil y estable en curvas
rápidas, con ese centro de gravedad por el suelo que tiene la moto, aun cuando
la suspensión no sea maravillosa (por ser suave). Quizá la leyenda viene de aquí
comparada con las de su época, porque para ir descerebradamente rápido en recta
sí era útil: la CBR es más laaaaaaaarga aún, una GSXR1100 hacía falta ser casi
ingeniero de chasis y suspensiones para no morir y la ZZR 1100 con su masa
atraía un planetoide errante....
Las
suspensiones, y se notan en esta prueba, son biodegradables. La horquilla es
blandísima en las primeras series, un poco mejor la invertida de la 91-93, pero
sin posibilidad de regular hidráulico, y el amortiguador trasero, aunque su
muelle es correcto, su hidráulico ya es mejorable hasta de serie. 30 años
después es casi inexistente en este caso.
Además, se ha seguido la “receta”
de “expertos”: ponerla muy dura detrás para compensar la parte de atrás caída:
con lo cual la moto no sigue la carretera ni las imperfecciones del asfalto ni
la línea elegida, sacándote el muelle de la trayectoria a la más mínima y
respondiendo BOING BOING la blandurria horquilla, moviendo toda la moto y
haciéndola inconducible.
Y encima, andando menos por su
falta de puesta a punto, frena insuficientemente aun así. Ya los frenos dejan
bastante que desear de serie, así que con pastillas económicas (volvemos a lo
patético del “total, yo voy tranquilo”) la cosa es peor aún.
Me voy a cortar que le estropeo la
pintura “original” y, sobre todo, paso de romperme. Con bastante alivio devuelvo
la moto a su dueño, porque no me adaptaba en 1992 a esta Exup y menos ahora. Que
puedo ser yo perfectamente que soy raro, no me gusta correr en rectas ni coger
curvas de autovía a 240, que aunque la moto sea capaz de hacerlo pido un mínimo
de comodidad (CBR 1000 F, FJR1300, FJ1200) y, mejor aún, que vaya genial en
curvas (Hayabusa) sin que tengas que ser un artista del circo del Sol o un fakir
para montar en la moto.
Vale: he cogido una Exup con muchos
problemas: carburación, suspensiones, fuera de puesta a punto de horquilla...
pero va a ser complicado que en el mercado encuentres alguna apropiadamente
bien, más porque exige bastante mantenimiento para ir correctamente, además de
modificaciones serias para ir decentemente en el siglo XXI. Y esa postura
insufrible.... Así que tenemos una prueba bastante real de lo que podemos
encontrar en esta moto en 2.022, aparte de poesías, mitos, unicornios rosas o
historias del abuelo cebolleta de “...mi Exup iba a 300”.
Curiosamente, están carísimas. Es absolutamente incomprensible para mi como
alguien puede querer pagar más de mínimo 3.000 euros por este trasto, cuando una
FZS, la 600, ¿eh?, es inmensamente superior en todo, por ejemplo, por 1000
euros. O éso, una CBR de la primera o segunda serie... o una Diversion 600 en
carretera cerrada.
FZR
1000 Exup RU 1.994-1.996
Merece un aparte porque este último
modelo tiene unas suspensiones supremas. De cuando Yamaha era dueña de Öhlins, y
se nota y mucho. El interior de la horquilla se parece a una öhlins de verdad,
nada que ver con la Kayaba anterior, y el amortiguador es infinitamente mejor.
Aquí sí que funcionan los ajustes, con lo cual el propietario y los “expertos”
pueden ponerse a hurgar y destruir la manejabilidad/estabilidad/ de la moto,
usualmente metiendo muelle a saco en ambos trenes, con lo cual siempre tienes la
emoción de quizá coger un bache en una curva y poderte ir al barranco.
¡Adrenalina a tope!.
Hasta los frenos son buenos. Esas
pinzas de 6 pistones se comen los discos, pero son excelentes, más aún comparado
con la anterior.
El problema de esta mejoradísima
Exup es que ya andaba por ahí la CBR 900, precisa, ágil, potente, ligera y hasta
más cómoda dentro de una R, así que la Exup murió porque no la compró nadie, al
igual que a su sucesora, la ThunderAce, una Exup disfrazada de cosa plasticosa y
fea y gorda probada en estas páginas donde además se cargaron el reparto de
pesos y, ninguna sorpresa, es aún más dinosauria entre las manos
PROBLEMAS
Por una vez vamos a clasificarlo
por apartados. No sólo por posibles problemas, que los hay, si no porque vamos a
incluir mejoras y soluciones, y hay unas cuantas cosas.
MOTOR
Aquí hay varias cuestiones:
- Un reglaje de válvulas es
tedioso, costoso, hay que desmontar media moto y es un rollo, pero es
imperativo. Las válvulas, de no zumbar al motor, que no es fácil, no nos
engañemos, se pisan, como muchas Yamaha. Así que quedan abiertas, se queman los
retenes de las guías de válvulas y a gastar aceite. Y nada de hacer el reglaje
cada 42.000 km si no das zapatilla a la moto. Con 20.000 te puedes encontrar la
mitad pisadas. No es una CBRXX que en 200.000 km ni se mueven.
- Ya he explicado el mal del Exup,
falta de mantenimiento y engrase. Si no funciona, la moto no anda. Pero si no se
entera uno, mejor dejarlo igual y que no ande la moto, como el 80% de las Exups
que había por ahí en su día, que las cogías y no había “chicha”.
- Si extirpas el Exup, sustituyendo
los colectores originales, tendrás un agujero en medios digno de una 125 de 2T.
Y no tiene nada que ver el Exup con el gasto de aceite , como he llegado a leer
por ahí.
- El, parece que famoso, gasto de
aceite de los motores FZR/YZF viene determinado por varias cuestiones: el haber
hecho rodaje con aceites sintéticos que pulen las paredes de los cilindros en
vez de dejarlas rugosas, y las válvulas pisadas que queman los asientos, que
aguantan, pero los retenes de las guías no. Ciertos aceites sintéticos tampoco
son buenos porque cuecen el material original de estos retenes de las guías de
válvulas. (¡Qué manía con usar aceites que recomienda el cuñado o la marca
PowerAtomicum en tu motor!. Se coge uno el manual y se ve lo que recomiendan los
que construyeron la moto, que saben un rato).
Como
ya es un poco tarde para hacer un rodaje correctamente, hay que tener en cuenta
que cambiar los retenes de guías son una obra cara y compleja, y son 20
válvulas, y éso si no hay que comprar guías y válvulas, así que buscar otra moto
que comprar es mejor que meterse en ese berenjenal.
- El embrague es malo y no aguanta
2 telediarios. Además, la misma cesta de embrague y la maza al final campanean
como te dediques a acelerones de dragster. Fácil notarlo apretando el embrague
en punto muerto y oír desaparecer un “tacatacataca” que viene del motor. Sí,
como una Ducati, igual de cascajo.
- El cambio es ruidoso e impreciso
a bajas revoluciones, como muchas Yamaha. Y frágil, nada de acelerones en
primera, que se va la segunda como en las FJ, FZ, FZR e YZF. Se solventa en
parte con un buen reglaje de la palanca, eliminando sus holguras y llevando
siempre correctamente la tensión de la cadena y el amortiguador de trasmisión de
la rueda trasera.
CARBURACIÓN
Has hecho un reglaje de válvulas,
una sincronización, reglado el Exup y todo parece estar bien. Pero la moto queda
algo acelerada al bajar de vueltas y tarda en bajar, aceleras a fondo y tarda en
llegar, o la notas en altura perezosa. Pues toca un juego de agujas y emulsores,
que los originales duran unos 50.000 km. hasta quedar ovalados y entrar
demasiada gasolina en el motor, de ahí los síntomas anteriores.
Y además el exceso de gasolina
contamina el aceite...más consumo aún.
Con un buen reglaje de los
tornillos de mezcla la moto dejará de dar esos incómodos tirones cuando
callejeas también. O casi, que a estos motores no les gusta ir despacio.
SUSPENSIONES
- La horquilla del primer modelo es
chiclosa, con muelle totalmente inadecuado para la moto. Poniendo unos buenos
muelles es perfectamente apropiada, que no te lleve a descartar el modelo por
ello. Además, su mantenimiento será siempre más fácil que una invertida. Un buen
revalvulado y la pones a la altura de una horquilla moderna de cartucho.
- La horquilla del segundo modelo
es bastante más rígida y apropiada en cuanto a su dureza de muelles, aunque,
como ya dijimos, no tiene regulación de hidraúlico. El problema es que en cuanto
rompe un retén, el percance se repite una y otra vez. Con cambiar los rozadores
además de los retenes, el problema se soluciona. Además, es que es lo propio al
cambiar unos retenes de horquilla de cualquier moto.
-
La del tercer modelo ya hemos hablado de ella: perfecta. Sin más.
-Esta moto necesita sí o sí un
desmontaje completo de las bieletas y el basculante para su engrase, ya escasa
la grasa en Japón de fábrica, peor aún en 20 años. Es que te montas en la moto y
sólo subirse a ella se nota después de realizar este simple mantenimiento. Ni
que decir tiene de las implicaciones en marcha en el trabajo y la suavidad de la
suspensión. Eso sí, será bastante incómodo al no tener un caballete central. Y
no, no sirve un caballete normal de rueda trasera porque, ¿cómo sacas el
basculante?.
- El amortiguador es bastante
mediocre en todas menos en la última. Un YSS hará maravillas, y, siendo
regulable en altura, permitirá subir el tren trasero, ganando la moto lo
indecible. Es más, unas bieletas que lo suban hasta el límite que permita la
pata de cabra sin que se nos caiga la moto al aparcar, transforman la moto en
otra diferente, más ágil, rápida, precisa... dentro de lo que hay, claro. Más
cómoda no, lo siento.
- Los neumáticos modernos hacen
maravillas y aguantan el cambio de reparto de pesos hacia la rueda delantera
montando bieletas y/o amortiguador más largo. Pero cuidado, nada de carcasas
blandísimas de neumáticos para Rs anoréxicas modernas, que tienen carcasas muy
blandas y ligeras, porque los destrozarás por el peso e irán mal, flexando la
goma. Un buen sport-toruring moderno va perfecto en carretera, mucho mejor que
los mejores neumáticos de su época. (¡horror!, ¡no es “original”!).
Además, montar 120/170 en vez del
estándard 130 o el trasero 180 (130 delantero ni hay, creo), la hará aún más
ágil y fácil de llevar (¡sacrilegio! ¡los engorda-ruedas me odian!). Además
levanta otro pelo la moto.
FRENOS
- Absolutamente insuficientes para
el peso y la potencia de la moto. Que sean un poco mejores que los horribles de
su antecesora la Génesis, no significa que sean buenos.
- Recomendable su actualización
inmediata por los de las últimas series de R1 antes de las pinzas radiales (y
comunes a FJR, FZ1, Fazers, etc etc) que entran directas. La bomba original es
de 16 mm y no es mala.
- Las pinzas de 6 pistones de la
última Exup, 94-95 son mejores que las anteriores, pero no llegan al nivel de
las Summimoto referidas arriba, y es una modificación habitual su sustitución en
las YZF 750 también.
La modificación y sus detalles
están en la prueba de esta última, en este mismo blog.
CARENADO/APARIENCIA
- Los paneles carenado son
horriblemente caros y tienden a endurecerse con el tiempo y quebrarse. Y la
pintura no es que sea excesivamente profunda, no se esmeraron en la terminación,
no.
- Muy importante que la moto
funcione, la que se puede montar en los carburadores si ha estado mucho parada
es la muerte, y revisar el interior del depósito por posible corrosión.
- La primera versión, la bifaro, da
más luz con una sencilla instalación, mientras que la óptica de la elpisoidal es
una birria que no se ve ni torta y que, para mi, es suficiente para descartarla
del todo como opción de compra, porque es un peligro si se te hace de noche. La
mejor es la última versión con sus grandes faros (y realizando la
correspondiente conexión para que vayan los 2 faros).

Con todo lo anterior la moto se
transforma y será bastante competente. Ahora, por mucho que la modifiques no
puedes competir con una GSXR1000, FireBlade o R1. Olvídate. Ni con sus 20 años
que tienen ya. Ni cerca de una GSXR750 o de una FZ1s simplemente. Bueno, una CBR
del 92 te mojará la oreja sin remedio en las curvas. E incluso una FZS 600 Fazer
(se la moja a una R6 en circuito muy virado, más a este trasto).
CONCLUSIÓN
He
tardado en escribir sobre la Exup a pesar de ser un modelo icónico de los 90 en
España. En su día no me gustó pero absolutamente nada al ser bastante peor moto
en curvas (que es lo que me gusta hacer) que una FZ 750 o una FZR 1000 Génesis,
(excepto en línea recta, igual de incómodA pero más rápido, ya estamos con lo
repetitivo en este artículo) o que incluso una CBR 600 F1, o una FJ1100, que iba
bastante, y va, pero bastante mejor. Y si coges una con todos los problemas que
hemos visto, que no es complicado después de 30 años en una moto de calidades
biodegradables, hoy día es todavía peor.
Realmente temía escribir esta
prueba, porque los mitos perduran en la cabeza de la gente, pero son simples
mitos y deben ser desechados y puestos en su sitio, como el de que los gatos
negros dan mala suerte o que es el bicho del demonio (y su matanza causó la
muerte a millones de personas en la Peste Negra).
Y claro, el
problema es que los “creyentes” están siempre con la piedra de lapidación o la
leña para la hoguera bien dispuestas. Pero me da lo mismo, que para eso escribo
en mi blog lo que quiero, así que aquí queda.
Es que ni en carreras de
Clásicas he visto ninguna... y sí Génesis, FZs a tutiplén
Así que pasamos a la pregunta del
título de esta prueba: ¿una moto es deportiva si su palmarés deportivo es nulo y
no sirve para hacer conducción deportiva?
Además que en caso de esta moto,
por postura, no cabe otro uso porque no vale ni para viajar ni para hacer
turismo ni como moto de uso diario. Y no hay nada peor que una deportiva
desfasada... que ni era ya deportiva, aparte de por ser incómoda y correr mucho.
¡Vaaaale!, se mejora: poner espejos
de las 95-96, bieletas, frenos, buenas ruedas, revisión de suspensiones,
revisión del Exup, carburación... ni así va a estar a la altura de una GSXR1000
del 2000 o a una SRAD del 98, por poner un ejemplo cercano, que ya tienen más de
20 años. O a la de su hermana pequeña YZF 750 de serie o incluso a una CBR 600 F
de cualquier modelo, necesitando menos mejoras que lo necesario en esta Exup y
aguantando mejor los años en todos sus componentes.
Sí, es mi opinión... pero quizá si
relees todo lo anterior y miras el mercado, que por nada casi te compras una
Exup, consideras todos los pros y contras … vas al final y compras otra moto,
que es lo que yo haría.
Hago una excepción: para viajar en
solitario a todo trapo sí me gustaría una 94-96, cambiando postura con otros
semimanillares regulables. Y bieletas, por supuesto... ¡nah!, me compro una FZ1S
que son diez pasos por delante en suspensiones, postura, peso, motor, frenos...
o incluso una Fazer 1000 y me lío con las suspensiones, a ver si consigo que se
sujete, y encima, ambas son más útiles para todo lo demás.
Alberticu, mi compañero de teclas
por estos lares, me comenta que cogió una y que le gustó mucho porque iba
finísima y que le va esa postura de brazos estirados agarrando el depósito. Como
se ve, en esto de las motos, para gustos colores, pero hay que decir que esa
moto montaba horquilla Forcella Italia, bieletas y estaba carburada y afinada a
tope. Pero estamos con lo mismo: vas, te compras una FZ1 y tienes más motor,
chasis, frenos, agilidad, manejabilidad, pesa menos y la puedes usar para todo,
y no te compras exquisicetes que luego para unos simples retenes seguramente
tienes un problema.
En nuestro grupo de FJoteros, cerca
de 100, hay gente que sabe mucho de motos, con amplia experiencia y con varias
motos. Comentábamos, y estábamos de acuerdo, que la YZF 750 no se vendió porque
la gente se pensaba que era una Exup menos potente, en una era de CBR 900 peso
pluma. Y está claro que no se quería nada semejante a una Exup, cuando la YZF
realmente no tiene nada que ver con su hermana/abuela mayor, además de ser
mucha mejor moto.
UNA
EXUP Y UNA HISTORIA: Ramón Pano
(dedicada a mi amigo Juan, el
propietario de la VF1000 R de la prueba de este blog, que le encantan estas
películas, y que dice, con toda la razón, que de cada moto es su historia lo que
importa, no la moto en sí)
Mi padre tenía un taller mecánico
de automóviles en Madrid, en Chamberí, que había ya sido de mi abuelo:
Electromecánica Aguilar, en la calle Fernando El Católico. Mi papá odiaba las
motos, pero qué menos que enseñar mecánica a su hijo y ayudarle con los trastos
infectos y baratos de 2 ruedas de segunda mano que se compraba con el poco
dinero que rascaba de donde podía.
En el taller tenía torno, y a
Asterio, el tornero, le traían piezas de motos para fabricar, corregir,
enderezar... Uno de sus clientes era un piloto privado, que corría con una
Sanvenero, cosa que no sé ni lo que es, en el mundial de 125 que todos los fines
de semana se cogía su remolque y se iba por Europa a participar en Grandes
Premios, Ramón Pano, “El Pana” le llamaban en el mundillo.
Y me regaló un casco para mi
primera moto “seria”: una Vespa 200 con la que hacía viajes por todas partes. Se
puede ver en la foto, estilo 70s, (es que el casco debía de ser de los 70
además) con 2 clips en la pantalla para cerrarlo. Con los meses, fui escalando
haciendo compra-ventas, todo de bazofias italianas, porque de aquella las
japonesas eran pocas y carísimas, hasta que caí en la abominable Laverda Jota
que me hizo odiar tener moto y casi me extirpa la afición.
Nada más “estrenar” la Bombarda me
atropelló una furgoneta, rompiendo el frontal. Y Ramón me lo arregló gratis.
Cosa de agradecer para un joven en quiebra perpetua por sufragar su vicio por
las motos. Mi búsqueda de dinero era tan desesperada que siempre iba a
discotecas donde no se pagaba entrada y si tenía sed, bebía agua en los
servicios, que en Madrid es potable la del grifo, nada de copas, o me bebía los
restos de Coca-Cola de los que se podían permitir un cubata y dejaban un culillo
del negro brebaje.
Si pedía a una chica salir, antes
de que me contestara la espetaba “pero tú invitas a todo, que mi dinero es para
la moto”. Que no se me reproche que no fomentaba la igualdad entre sexos, en una
época en que los chicos invitaban por sistema, porque era lo “caballeroso”.
Así que montaba en moto pero
“mojaba” poco.
Al poco de tener la Lombarda,
primera rotura grave y completa de motor. Y éso que casi nunca arrancaba, porque
la minibatería no daba para el motor de arranque de tanque, y la mitad de los
días acababas en autobús.
Al sacar la bujía, en una
gasolinera en la carretera nacional Valencia Madrid y ver que faltaba la mitad,
después de un ruido espantoso en el motor, estaba claro que algo serio era. Y no
podía ni sufragar repararla ni comprar otra. El desastre y la quiebra eran
totales.
Gracias a mi padre se abrió la
alternativa de repararla en su taller. Pero no era tan fácil: me lo tenía que
hacer yo en ratos libres y pagarme las piezas. Así que, con esporádicas
colaboraciones de papá, fui desarmando el muerto. Ramón me consiguió unos
pistones de alta compresión y unos árboles de levas más rápidos en Italia, que
recuerdo que trajo un camionero como de contrabando, porque importar cosas
entonces era complicado y caro. Y montó con mi padre los pistones, los segmentos
y la culata. Y la Butanera (era como una bombona gorda naranja con ruedas)
volvió (brevemente) a la vida.
En
esos ratos que pasé con Ramón escuchaba sus historias de sus viajes, de sus
carreras, de las motos, de las piezas... “lo importante es que la moto corra en
recta, no en curva. Vamos deprisa en curva los que no tenemos motor, pero
entonces te caes”... recuerdo perfectamente. Y él era muestra viva. Cada vez que
entraba en el taller, flaco, lleno de energía, pegando voces y riéndose, se le
veía que andaba raro fruto de las chapitas que llevaba ya en sus piernas de
tanto trompazo. (En la foto, en BRno, en su Sanvenero)
Pasados un par de años largos de la
experiencia con la Mortadela y felizmente difunta y amargando a alguien en el
infierno, espero, tuve el honor y la experiencia de que Ramón se apuntara a una
salida de nuestro grupo habitual: FZ750, FJ1100, CBR600, GSXR750... Por entonces
era mecánico de González de Nicolás, “El Nani”, en el Mundial.
Se vino Ramón en una Exup 89
preciosa, en azul y blanco, con motor hecho por él, pistones Cosworth, árboles
de levas rápidos, carburada, pulida en toberas de culata, suspensiones öhlins
trasero y subida de atrás con bieletas, la horquilla recalibrada, frenos
especiales que no recuerdo... lo que sí viene a mi memoria es cómo salía al
abrir gas de las curvas delante de mi FJ1100 tuneada también, pero menos:
exactamente como ahora lo hace un monstruo de 200 CV delante de mis actuales
FJ200, en cuanto se pone derecha y se lo permite el control de tracción: ¡¡mic
mic!! ¡wosssssssssshhhh!!. Y desaparece.
En aquel entonces impresionaba
bastante más que ahora, porque las Exups no andaban así ni de casualidad. Ni las
Exup ni nada sobre ruedas ni sobre cuatro.
De aquella salida en moto me dijo
mi padre: “¿sabes?, me ha dicho Ramón que tú y tus amigos estáis locos”. Poco
más que adolescentes grandes y descerebrados éramos, sí, sabio Ramón.
Cosas de la vida, no volví a verle.
Fundamentalmente porque ya montaba motos japonesas y me pasaba sólo los fines de
semana cuando tocaba de revisiones por el taller de mi padre, cuando estaba
cerrado, para no molestar. Ya no vivía dentro, como cuando tenía motos
italianas, de infausta memoria y peor mecánica. Ramón dejó de frecuentar el
taller, Asterio el tornero se jubiló... Preguntaba de vez en cuando si sabía
algo de Ramón a mi padre, pero con el tiempo le perdí la pista, tampoco mi papá
sabía nada más. Sé que está bien porque tiene Facebook que visita poco y me
hubiera gustado aprender más de él.
Un gran tipo este Ramón. Si lees
ésto, un abrazo, y como ya has leído, Alfredo hijo te recuerda con cariño.